martes, 16 de noviembre de 2010

La milanesa

………….iban ya muchas horas de viaje, nos estábamos acercando a Bariloche, cansados y con hambre atrasada.
El chofer del micro decide pararse en la ruta para almorzar. El lugar era un bolichón?, posada?, fonda? Qué se yo! , por cierto estaba en medio de la nada, pero igualmente en la esquina (como dice Landricina con respecto a las pulperías de campo).
Entramos con mucha circunspección, piso de ladrillos de barro, fiambrera con mosquitero apoyada arriba del mostrador y con un pedazo de queso adentro (atado a la fiambrera para que no se escape!) y tres o cuatro salamines colgados de un gancho de alambre oxidado. Nos fuimos sentando, en realidad sin muchas ganas.
A nuestra mesa llega una gorda petisa, orejuda y con bigotes, nos pregunta: - Que quieren comer chicos?- , no había mucho para elegir, pedimos milanesas con fritas y coca cola para tomar.
Al rato llegan las milanesas……..chorreaban aceite o grasa de vaca? por el borde de los platos, tenían un aspecto terrible. Habrán sido de ñandú, de perro de la pampa, de cuis o vaya uno a saber de qué otro animal.
Pero bueno, yo empiezo a cortar el primer pedacito de milanesa y mientras estaba cortándolo veo asomarse, enroscado entre la carne y el empanado……… un pelo! Fue una visión espeluznante. Lo agarro entre el dedo índice y el dedo pulgar y empiezo a tirar para arriba, no podía creer lo que estaba viendo……. lo desenredo y lo dejo colgando entre los dedos…….medía como 20 cm de largo, de terror, escalofriante, menos mal que por lo menos era un pelo lacio ……..y no “enmarañado” (ustedes me entienden, no?)…………………………..
No quisiera atentar contra las almas vírgenes, diáfanas y delicadas de nuestras compañeras, así que no voy a revelarles si el plato quedó vacio o no cuando me levanté de la mesa , pero puedo decirles que por mucho tiempo no comí mas milanesas, ni siquiera aquellas fantásticas que me preparaba con tanto cariño mi mamá (Rolo tuvo la suerte de apreciarlas, de a 6 o 7 por vez, el muy hambriento!).
Finalmente nos subimos al micro, retomamos el viaje y rajamos de ese lugar espantoso, digno de un cuento de Edgar Allan Poe.
Quizás alguno de ustedes recuerde más detalles de ese “fabuloso” almuerzo en la ruta…… provincia de Rio Negro, camino de Bariloche, año 1970.

3 comentarios:

  1. querido bruno nos paramos porque reventaron 2 ruedas y habia una sola de repuesto el lugar era las flores y la churrasqueria se llamaba la forestalunn espanto yo comi huevo duro que me parecia lo mas sano para el lugar y la mama de beta tomo cafe hecho con el agua que hirvieron mi huevo duro y se quejaba que gusto a huevo

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  2. ¡Claro Tina! Si no recuerdo mal el cartel decía "sanguches de milanezas". Fue por Las Flores en el viaje de ida.

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  3. Para matar el aburrimiento ( 6 horas tardaron para traer el neumático que se sumaron a las del total del viaje) los varones improvisamos un partidito en la banquina de tierra donde nos llenamos de idem y de una combinación de olores que inundó el micro hasta el destino final en S.C. de Bariloche.
    Beta tenía un grabador o un artefacto grande, negro y cuadrado que en esa época hacía las veces de I Pod, del que salía la voz ronca en español italianizado de Doménico Modugno: Sabes que la distancia es como el viento....
    Una y otra vez, horas y horas.
    De pronto ,ya llegando, el artefacto agotó sus baterías y Don Doménico calló, en lo que a mi respecta para siempre.

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